I
Hablando de desolación,
tus ojos brillan cuando el tiempo muere.
Y aunque ocultes la razón,
brota como lagrima de fuego
en un rio de luz.
II
Y ni siquiera has caminado tanto, ni tan lejos.
No has tomado entre tus brazos al silencio.
No has mirado al dolor directo a los ojos.
Tu alma es solo sombra virgen, sin heridas.
I
Besando la desilusión,
sonries con la piel vacia de ansias.
Ardiendo en fria realidad,
tiemblas al atisbo de la fe
en la felicidad.
II
Y ni siquiera... |