Señora, me provoca
Señora y la miro.
Y quiero regalarle estas palabras untadas al papel
Y ver sus arrugas de cerca y tocar sus parpados de cera
Y es que se levantan azucenas y abedules
Yo le lloro y usted calla porque no sabe de mi existencia
Señora y es que huele tan bien
Huele a infancia de años
A recuerdos de millares y millones de segundos
Y se levantan azucenas y abedules
Y señora es que huele también
A memorias y a lápidas de ancianos como usted
Señora y le beso los labios arrugados y le toco los cueros ajados
Y le escupo a la cara y la odio por vieja y por ser.
Pero lo juro señora, hoy me es importante
Hoy…
Hoy usted es mi ayer.
Y le escupo a la cara
Azucenas y abedules y se levantan
Y hoy usted me sabe, me huele, me hiere a ayer.
Hoy se levantan azucenas, abedules y huele usted tan bien. |