Caminaba por la calle. Imaginándote desnudo.
Tu torso sensual de color dorado pálido, solo me excitaba más.
De pronto te acercaste y con tus suaves manos, me abrazaste y, nos besamos como si fuera
nuestro último momento de amor en nuestras vidas.
Mis caderas tibias te envolvían, en la misma sensualidad sutil que siempre soñaste
Mis piernas sobre tus caderas, firmes estaban, preocupadas de no soltarse.
Tu larga y tibia lengua, solo acariciaba mis labios. Tu entrega era total.
Mis senos libres al viento, enrojecidos por tus besos, excitados estaban.
Nuestro sudor ya compartido, emanaba una esencia fatal.
De mi piel brotaba amor y de tu piel pasión.
Nuestra mirada era única.
De pronto me soltabas y, te alejabas dejándome CANSADA Y ENAMORADA.-
|