Había una vez una rana triste sentada en la orilla de tanque cuando se le acercó un niño que le dijo:
Rana verde fea y asquerosa
¿Cómo dices —le respondió Y la rana?
Recuerdas como te divertías cuando jugabas y cantabas:
Sapos y culebras
—Lo siento ranita. ¡No he podido evitarlo! Pero el juego no es así. Escucha:
Draculina soy,
medio loca estoy,
todas las mañanas
de excursión me voy,
Sapos y culebras
Para comer
Y un poco de sangre
Para beber,
Mi casa es el cementerio
Mi cama es un ataúd
Y todas las mañanas
Me levantas tú.
¿Tú recuerdas…
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