Hubo un tiempo en el que no importaba perder el tiempo. Las horas eran moneda corriente, los días se vivían sin prisas.
Hubo un tiempo en el que vivimos sin apuro, sin prisas, sin sobresaltos, disfrutando de ese tiempo y sabiendo que igual llegaríamos.
Hoy los tiempos nos marcan otro ritmo. Parece que ya no nos sobran las horas, que vivimos los días con prisa.
Es momento de apurar y exprimir hasta la última gota de nuestro tiempo, ya no sabemos si llegaremos... nos dará el tiempo?.
A ese que una vez poco valoramos, lo saludamos sacándonos el sombrero, para que el aire fresco nos recuerde que todavía es tiempo!!!! |