Atraviesas laberinto de luces
ambar verde rojo en su ordenar
rítmico de gentes mecanizadas
Sendero de naranjos cibernético
al filo del atardecer cuando las sombras
se agolpan en las arboledas y
secuestran reflejos de frenos
inútiles ante el ansia de lo prometido
Arrastras miedo de niebla mañanera
que sabes empañará cada comienzo
e incrusta lágrimas afiladas
en el más acá de tu lamento
acaecido después de las sirenas
Mas no aminores tu andadura
ni pruebes caminos impensados
confirma tu regreso
sostén la mirada a los temores
y déjate ser que es llegado el tiempo
aunque no fíes.
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