Si una ráfaga congela tus palabras
impidendo que escapen de tus labios
El vértigo trepa de mis pies al pecho
clava las púas de la incertidumbre
y temo al abismo de tu indiferencia.
Se desploma la angustia en mudo llanto
resecando la alegría de mi alma.
La distancia se interpone entre nosotros.
Taxidermista vaciando los momentos
del amor arraigado en mis entrañas.
Silenciar al amor es condenarlo
a la tortura eterna del encierro
a la oscuridad de la ignorancia
a la opresión de no ser correspondido
a abortar el florecer de la esperanza.
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