Ya sabemos que la vida no es color de rosa, que cuando dos seres se encuentran siempre hay acuerdos y desacuerdos, encuentros y desencuentros, distintas vibraciones y frecuencias... la magia está en que el amor es la sustancia que hace que el agua y el aceite se fundan, sin embargo es tan duro... un día todo se encuentra perfecto. Y de repente una chispa en la pólvora, una pendejada (y si Sabines las llama así es porque NO hay otro nombre para ellas) provoca que todo se tambalee, se fracture, se lastime.
Pero le echamos un poco de bálsamo amoroso y es como la lluvia en el desierto, vuelve a renacer, a hacerse grande, a brillar aún más fuerte, sólido y glorioso. No se apaguen las estrellas... ¡Que no dejen de brillar! |