Por Amelia Blanco
Te vas; no sé qué rumbo has tomado
Desconozco a dónde te has marchado.
Te has ido de mi vida
y no te pude alcanzar.
Ni una señal me dejaste
para encontrarte otra vez,
tal vez quieras que te olvide,
quizá ignoras que no podré.
Fue en vano seguirte tanto.
Fue en vano morir de amor,
he quedado sin tus besos
y la vida marcada por el dolor.
Tal vez me marche muy lejos,
pero sola no ha de ser;
llevo un hijo en las entrañas
producto de mi amor por ti.
Ya lo ves, no me iré sola,
en mi pecado hubo redención.
Aunque sea hijo del pecado
también lo será del amor.
(septiembre 1990)
|