Tu boca escarlata
Enfermaba tu pálido rostro de cadáver
Envenenaba con su deseo a la noche
Quien fuera infiel con tus besos a la luna.
Pasando mi nariz por tu cuello
Se despierta en mi la voz ¡¡sangre..Sangre¡¡
Mi lengua combate con tu piel
Y la tregua entre placer y sabor comienza.
En tus ojos las espinas
Que se encajan en el alma de diablo,
Soñando con ese tú reino
Que no pasa más allá de mi cuerpo.
Con mi dedo acaricio tus labios de traición
Paso por tu nariz
Esa la cuna de mi esencia
Que hace recordar nuestros encuentros nocturnos.
Tu frialdad, mi soledad
Tu mentira, esa la verdad que apuñala
Eso que la pesadilla trajo al recuerdo
Eso que no olvido, tus ojos de cuervo.
Miro tus ojos en lo que en su pupila se dibuja el cuervo
Tan parecidas sus alas al color de tu alma
Tan parecido su canto a tu voz
Tan parecidos sus ojos a los tuyos…
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