¡Qué imagen estupenda!Después de la tormenta,
una gota de lluvia que al borde de la rama
pende temblorosa, de sol reciente, incendiada.
Un ave revoloteante,ajena, ignorante del prístino fulgor,
se posa, asentándose dudosa,en las hojas, en la rama,
y la gota, mundo efímero, estival, sólo cae,
silenciosa, oblonga, a su incipiente destino terrenal. |