Un día le dije a mi mejor amigo que la vida SIEMPRE me cobraba muy cara la felicidad. Ahora sé que soy yo misma quien me pone la cuota y por falta de amor propio siempre es altísima.
Hoy quisiera ser inmaterial...
Nadie sabe lo que pasa adentro y adentro hay luz, tenue, brillante, limpia, excelsa, pero por mi culpa se va a extinguir... la tengo que apagar. Todos mis crímenes son motivo suficiente para impedir su brillo, no puedo permitir que por mi culpa esa luz se distorsione (prefiero que se apague).
No tengo ningún derecho, tampoco valgo nada, pero el amor no es amor si no se sacrifica. Sólo muriendo volverá a nacer y esta vez lo cuidaré como si fuera el mayor tesoro, como antes debí haberlo hecho y no pude, no supe, no controlé...
un sordo dolor me ahoga,
no decir una palabra, que nadie sepa que el dolor anida, que mata, que tortura y que sufre...
que no sople el viento esta noche,
que no aparezca la luna...
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