Ultimamente la ciudad solo quiere dormir, cuando antes reia o gritaba dejando saber si era feliz o desdichada ahora solo calla y desea dormir.
Siento que camino entre calles y personas que ya no sueñan, que ya no lloran, miradas inertes que no me miran y arboles que viven en un eterno otoño.
Maldita indiferencia que mató tu calor, que arruino tu frio y en tibieza te dejo, odio la apatia que en letargo me desgarra y me hace olvidar lo que una vez tanto me hizo sentir.
Lo que en otro tiempo fue mezcla de colores, matices dominantes, ahora es una sobria escala de grises, tierras incoloras y un viento sin aroma
y todo porque la ciudad solo quiere dormir. |