Y Un Día, Salió El Sol
Reviví de la aventura que me carcomía
en medio de un cementerio de poetas caídos
reviví, sin esperarlo,
y el último adiós
no sonó a poesía
no sonó a lamento.
partiste y yo partí también .
la ausencia puede más que el sentimiento
porque lo seca,
lo marchita,
lo olvida.
no diré más adiós
y no seré invisible a la vida, una vez más.
en el instante que inicio mi reinado
debo exclamar por última vez,
con el deseo robado del moribundo:
que muera en paz el,
te amé.
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