Hay pieles que alegran los colores y hay colores que alegran una piel. Hay pieles que los repelen, hay otras que los hacen más brillantes, a veces se opacan mutuamente: o resalta la piel, o resalta el color que la viste. O ambos parecen perderse mutuamente. Grises, rojos, soles, bordós.
Tu color, mi amor, vuelve hermoso a cualquier otro, por opaco y triste que sea; tu color, bebé, da hermosura a cada tono. Si el color es lindo, se alegra más contigo... y aún el gris más sórdido ¡parece danzar de gusto cuando está sobre tu piel! |