Cual vergeles lilas que adornan tu cara,
cual umbríos ramales que refrescan nuestros rostros y renacen en ellos, el candor de tu pureza.
Vida, el sol y la luna, dueños de tu rojizo y azulino crepúsculo, cual cenizas que se desprenden de las estrellas y duermen en tu pecho, cual centinelas de guardias que cuidadosamente velan por lo inmaculado de tus labios rosas.
Adoración, nuestra repugnancia a la distancia, tan potente e intenso, cual eclipse en noche de verano, donde el sol y la luna luchan arduamente por logran ocultarse de la átmósfera, añil y violeta, cual único refugio para una blanca paloma que herida, tiene el alma.
Asi te necesito y quiero.
Continuará.. |