Esos labios de princesa
se aferraban a mi boca
dulces besos que amargos por la cerveza
necios a mi boca se ataban,
sus cabellos caían como relámpagos negros sobre sus hombros,
Ella se miraba tan hermosa como una llama en un desierto de sal, como la gota del vino que resbala tras la comisura rota de la boca,
Fueron unos besos de cristal,
Creando besos ella y yo,
Regalándonos caricias en la piel, ella diciendo que yo estaba ebria, mas de lo que mis ojos y mis pasos entorpecidos no podría ocultarlo ¿Quién no lo esta?, su cabello caía en mi cara.
No creo que sea un equivoco porque un mundo mucho mas extraño surgió.
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