Con la imprudencia de lo desconocido
el delirio de la soledad
abrí la puerta a mi locura,
y así, con el desacierto,
de mis despropósitos
tube consciencia de mi insensatez.
La barbaridad de olvidarte,
me ha dejado en el delirio del descocierto.
He abierto las ventanas,
y la brisa ha reaparecido en mi interior.
Resurgir, retoñar, reaparecer
en el mundo de los vivos,
ser sin más, una más,
revolotear, entre las nubes,
ventilar las penas,
y bucear en la inmensidad de mis quimeras.
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