Hay días que pasan,
y sin que lo quieras
vuelven a sacudir.
Son días periféricos
que brotan
a los lados del camino.
Me desconcierto,
y turbado
trato
de pasar con indiferencia;
mas
soy presa de ti.
Tus manos son alas en retroceso
y me asaltan:
…la hierba de tu cabello
desfallecía en tu espalda,
y tu frente escarlata
esparcía fiebre en la cama.
Mi boca
mordía tu nuca,
y cuando el sudor nos convertía en peces
abrevaba el furor en tu pozo,
y eramos,
gacela y felino.
felina y gacelo.
El día se ha ido.
Sólo está el almizcle
de tus manos,
cuando recorrieron mi nuca
y el cinturón de la espalda.
A tientas,
los besos
son pasos que se alejan
Dejándo en el buró
el cadáver de un adiós.
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