sentí en mi interior el infierno
y como sus llamas destruían
las pocas esperanzas que me quedaban
cuando aquel día me dijeron:
Daniel, ella se ha ido.
De los pelos me tiré,
Y de los ojos enrojecidos
Brotaban mis últimos sueños,
Cuando aquel día me dijeron:
Daniel, hoy no ha vuelto.
Busqué la soledad entre los míos
Llorando desconsolado en mi lecho
Y maldiciendo a tu Dios y a mi destino
Cuando aquel día me dijeron:
Daniel, la acompaña el viento.
Al espejo me miré desconsolado,
decaído también estaba el reflejo
y ambos lloramos juntos la partida,
cuando aquel día me dijeron:
Daniel, se ha ido al cielo.
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