Te grité que te amaba
y un nido de palomas
voló hasta la montaña,
para buscar tu voz remota.
Un cóndor que pasaba
viajó hasta tierra ignota,
a recoger la rosa
que tu amor me enviaba.
Te dije que adoraba
el clavel de tu boca
y la brisa aromada
me dejo sobre el labio,
el beso que esperaba.
Te dije que te amaba
y hoy ya cruzas mi cielo
con rumor de nostalgia.
Rosa tenue
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