La caricia del sol me borró la sonrisa, me hizo notar que extrañaba demasiado tus manos rozando mi piel;
Entristeció el sol mi tarde, cuando me hizo dar cuenta de que ya no estabas aquí;
Fui rastro de persona y un poco de sombra, hasta que llegó el atardecer, pero de todos modos no te pude hacer volver.
Intenté observar todo, y cuando no hubo más luz me di cuenta que no había visto nada, las caricias no estaban, tus rostro me faltaba, y las sonrisas y la buena vida de ayer se fugarón de madrugada.
No puedo hacer más nada... Aún ansío tanto no haber existido esa mañana... |