Formas transformadas en barreras,
desbaratan sin ahogos
el afán de respirar
(curiosa contradicción).
Los ecos no silencian los silencios,
perforados los oídos,
incesante el martillar entre algodones.
Opuestos.
Dispares.
Y el calor que arde en esta piel.
Imágenes grises, pretensioso vacío.
Lanzarse.
Desconociendo hacia donde mirar.
Un paso para liberar.
Maldita costumbre de pensar. |