Con mis alas manchadas con sangre, por tus insistentes capturas, te grito a la cara, que sigo en libertad. No dejare que tu oscura sombra, me atrape y me encierre en una torre de maldad. Seguiré volando por el cielo, buscando luces que iluminen mi andar, tal vez tenga suerte y encuentre a mi ángel celestial. |