Y tu tan temperamental adiós,
rociando tantas volubles noches,
gélidas y sofocantes.
La lluvia goteando por los vehementes árboles,
es testigo de mi cruda y amarga tristeza.
Los otoñales tejados testigos, también de mi intensa soledad..
Dame otra oportunidad.
Permiteme descubrir el mundo desde tu ojos, descifrar tantos recuerdos vividos junto a tí,
tu pecho y el mío cubiertos por un cálido manto.
En las tardes, tu sonrisa a flor de labios,
chispas de picardía en los ojos de tantísimas personas, testigos de nuestro infinito amor. |