Ante una hoja que espera impaciente,
se posa mi última lágrima.
Mientras mi mano crea fugaz
el último trazo
... la dura despedida.
Me voy, me estoy yendo.
Y la transición comienza
y mis pasos se aceleran
para evitar la tentación
del eterno retorno.
Me voy, me estoy yendo.
Hasta cuando las luces se apaguen,
y sólo el buen cansancio me diga:
es momento de volver a casa
porque el silencio
... por fin espera
....... y el reposo
............... aun abriga.
|