El devenir incesante nos parece una noria de la que jamás podremos escapar, sin embargo, entrar en la vida, es acceder a una rueda o círculo que nos transmigra a nuevas estaciones o preludios, así como los círculos concéntricos del agua en el espejo del lago cuando lo quiebra la piedra que busca su pronfundidad.
Sin embargo, los sucesivos círculos concéntricos u ondas, alcanzarán la orilla, indefectiblemente. |