PUERTO
Entre de venir y de volver
hay una sonrisa desierta.
Venir de aquí o volver de aquí.
El regreso pesca muerte,
la vida vuelve de lejos,
se eterniza pastando nubes
sin ojos que toquen desde el cielo.
Cuando deje de caminar
no me detendré a ver por la ventana
ni en amar a un pez vela.
Estoy allá y sólo aquí
con el oficio de vivir,
miro.
El arraigo premonición,
es un temor congelado,
navío de la sedentaria tristeza.
|