Las olas me llaman,
el viento me atrapa,
el sol me envuelve
y la altura me tienta.
Hoy no salgas,
si me quieres buscar:
que tu blanca luz
sea oscura por hoy,
que el peligro se hizo neblina
y se acerca de poco,
a pasos agigantados a tu puerta,
y a la miá.
La nuestra.
Las olas me llaman
y el sol me envuelve
y yo quiero saltar;
quiero que el cura deje el sermón,
y grite:
Que grite que siente odio
y temor,
quiero que mi madre se mire
y por primera vez se vea,
quiero hacerme el valiente
al menos por un minuto,
y abrir mi puerta
a la verdad;
porque soy humano
aunque a ves lo dudo,
y tú lo eres,
y lo somos.
Y a veces es necesario
que la luz nos penetre,
aunque solo seamos
sombras. |