Muñecas de cristal, son plata y oro,
las silabas del verso. Son bonitas,
alegres y ruidosas señoritas,
que danzan en la lluvia, por el foro.
Con encanto las miro, las laboro,
y surgen las puntuales afroditas
así de mis pasiones sibaritas,
como del fiel amor, y del decoro.
Sonando van los cuernos de carnero,
los címbalos, las flautas, los tambores;
sus pies siguen el ritmo del pandero.
Sus cantos, alabanzas y clamores,
son sin duda la paga que prefiero
por todas mis poéticas labores.
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