Un día te fuiste tú y otro yo,
la sangre hirvió y las tristezas
se formaron calando los arroyos
desgranando los árboles por debajo
de la tierra hasta subir a las nubes,
para mí fue un gran desastre ecológico.
Otro día tropezamos ebrios y nos besamos
al siguiente nos odiábamos demasiado como
para tener que seguir juntos cosiendo este
espantapájaros lleno de cenizas de otras
guerras y nos fuimos de mutuo acuerdo,
seguías diciéndome esas cosas para recordar.
De todo lo que me acuerdo es que quieres que
llueva para tener el valor para llamarme y yo
no caigo trescientas veces en el mismo pozo
ni por: la ecología, ni por ebriedad y mucho menos
por que estén lloviendo sapos, peces y cangrejos etc…
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