Hoy quisiera pedirte que busques muy adentro mío una brújula muy pequeñita que seguro hay por ahí adentro; y cuando la encuentres te aferres a la puntita de la flecha, que la tomes con fuerza y me ayudes a encontrar mi norte interno. Porque aunque te sueñe, te piense, y te quiera desde el primer momento, da cosita, miedo y no es fácil embarcarse en esto.
En tu pequeñez se esconde mi miedo, tu fragilidad me hace estar alerta, ante cada sacudida, cada alimento, cada molestia. Con los sentidos puestos a la vez en el mundo externo y en el interno.
Porque acaparaste el centro de toda mi atención, y la vida cobró una nueva perspectiva cuando supe que crecías dentro.
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