A tus labios…
Al dulce susurro que fluye,
Cuando pronuncias, esa palabrita,
Que masajean mi corazón…
Me gustan, sobre todo, su voluptuosidad en rojecida,
Que mueve, universos verbales que exhalas elocuencia.
Ahora tus mustios labios, juegan hacer cobardes,
Inocentes encuentros fugaces de nuestras sombras.
Hagan carne y hueso en destellos de luz amanecida…
Gabriel Briceño (gabbo)
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