Masoquía
Dolor, dulce ambrosía,
bacanal tierno realizado entre llamas y tridentes gélidos,
entre claros de luna y catedrales góticas,
sonatas frías y hermosas,
réquiem de maldad y lujuria bella.
Dolor, serenata efímera
de sentimientos y sensaciones punzocortantes
y húmedas,
alaridos suaves y cortantes:
dolor, dulce dolor.
Telaraña de deseo, de compasión y de sed
ambivalente, figuras de hielo
masturbando hierros al rojo vivo,
cráneos forjados con polvo y sangre,
destruidos por manos hirvientes,
manos que destrozan cuanto objeto esté a su alcance,
manos al borde del clímax psíquico,
al borde de tan sólo una pequeña muerte.
Cantos guturales enmarañados con voces angelicales;
perdición;
desespero por un mundo que termina
y anhelo por un desgraciado futuro que culminará hoy;
pues el tiempo ha sido violado,
destazado y mutilado;
bastardo del universo.
Dolor...
maldito elixir de vida.
Sergio Covarrubias
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