Con mis cabellos rojos libres al viento, y tu mirada perdida y juiciosa, sentía que omitir
era lo mejor. No me daba cuanta, que por cada palabra que omitía mi alma se asfixiaba más y más.
Mis suspiros siempre cortados estaban, mientras mis hormonas me pedían a gritos, llorar ó gritar.
Fue cuando entonces respire profundo y sin darme cuenta, mi alma GRITO, y grito tan fuerte, que cause una grita del tamaño del mundo.
Tu mirada asustada y arrepentida, solo atinaba a brillar. Tus malas palabras, ahora enterradas estaban, cuando mis gritos imperaban y mi alma se liberaba.
Con mis cabellos rojos y ahora libres de tu mirada, pienso que cuando se trata de dos, siempre es bueno comenzar por uno mismo. La melancolía solo a veces me visita, pero
mi alma ya esta el libertad !
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