Al parecer nos dormimos hoy con esperanzas
y despertamos mañana sin ganas,
ojalá sepas lo que no sé.
Marcharemos como se marchan los recuerdos
que son agradables, los dejamos partir, no por ingratos, sino, por que en el fondo, con el tiempo,
no se olvidan, se renuevan, sí, pero en formas de fantasmas y aterradores cuchillos afilándose por el lado del abandono y la desesperación.
Cántame de nuevo como lo hacías, ¡Anda, tu puedes hacerlo! no va a ser igual y de tanto pensar, pensé que lo ibas a hacer, no sucedió... ¿qué hago ahora? No hago más y basta.
¿Tan malo te parezco? Feo sí, ¿pero malo?
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