Sé que volverás,
sé que volverás a mi tiempo
lamentando la ausencia y los pesares
que llevaste sobre tus hombros,
mientras el tiempo (el maldito tiempo
y su maldita espera) te llevaba agarrada por el brazo.
Sé que tu abrazo será más fuerte
y tus lágrimas más puras
que liberarás tus riendas y correrás conmigo
como un pétalo indeciso entre la brisa,
disimulada, discreta.
Que reirás entre mis manos y volverás
a jurarte eterna, solo conmigo,
y solo para mí, sin discrepancias. |