Muchas veces arribaste,
A aquella esquina,
Soledad.
Muchas veces te ocultaste,
Y el pasado
Fue tu umbral.
Por ese arte que enloquece,
Detrás de ojos por mirar,
Ojos que me estremecen,
Y hasta me hacen tiritar.
Duditativo yo camino,
Entre la niebla matinal,
De rostros fríos y sombríos,
Que hoy prefiero ni mirar.
Pues con deseos hay hechos,
Con los que yo quiero actuar,
Ocultarme entre tu lecho,
Para dormir,
Sin despertar.
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