Irreverente corazón
ha olvidado gobernar.
Y reaparece,
para enfrentarse a las opciones de tu piel.
Con los ojos cerrados
se imaginan los caminos.
Esquivando las barreras
me he acercado al precipicio de tu boca.
Sed,
impulsándome a saltar.
Tibio cuerpo se aproxima,
precedido de miradas incendiarias.
Latidos inminentes
la costumbre,
no controla las caricias.
Boca que se posa,
que descubre y saborea
rincones que se ofrecen
en tus cumbres y tus valles.
Las miradas son perdidas
ya no basta respirar.
Se agolparon los gemidos
que supieron renacer.
En tus ojos lejanos,
la respuesta a abandonar.
Tormenta para un barco
que pudiera naufragar sobre tus olas.
Avanzar y esperar,
deseos conocidos.
En procura del néctar,
que de tu cuerpo pretendo destilar para saciar. |