Trato de no escribir, y estoy escribiendo, pero no sé,... no sé qué, ni cómo. Sólo una melancolía que no quiere morir sin poner un epitafio en el aire, en las sombras, en las esquinas y en las escaleras lejanas de mi infancia... llora como un recién nacido y nadie, ya nadie quizás escuche la voz muda de mis deseos... de mis deseos de escribir.
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