He ansiado en los caminos etéreos tu llegada de meteoro,
sé que has venido desde lejos, de esos lugares donde hay estrellas traviesas.
Agradezco a los luceros que te hayan visto, sin desenfrenos ni elogios,
a la magia y a la niebla aquél momento virginal, tú, esbelta,lúcida y altiva;
a tus besos candorosos y eternos el deseado morir en el ocaso;
a la fugacidad no buscada por tus vuelos encendidos, penetrantes;
y al calor de la noche por tu sueños míticos y sagrados.
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