Movimientos de caderas arrechas,
conciencia intranquilas por la destrucción,
pupilas enardecidas,
sonrojadas por el encantamiento de los disturbios
de los desazones encadenados a tus pies,
muéstrame la esencia del pecado,
de ese pecado que deseo,
destrona mi virginidad,
hazme tuyo
de la noche a la mañana,
en la oscuridad eterna de la madrugada.
Sin temor arrástrame con tu amor,
descarta la eternidad exhausta,
la inquietud lenta,
hasta todo rápido pero despacio.
Éxtasis reprimido por la soledad,
por la mitigacion de placeres,
de cúmulos inexpertos de pasión,
de sanguinarias bajezas de calor
soles plagados de noches de luna,
de intrínsecas pasiones. |