A través de límpidos cristales,
espejos de baldías reflexiones,
veo como caen frenéticas las gotas,
gotas que repiquetean.
Oigo el pulso de un latido,
el agua de lluvia que cae y deja escarcha,
rocío nocturno que suave y acompasado
alimenta mi imaginación.
Bajo un plano confuso, surrealista,
dónde convergen el sol radiante y el negro firmamento,
allí te vi.
Sutil y tangencial
va dejando la lluvia de caer,
te asomas a mis sueños,
rebosan de frescor las rosas,
el agua me humecta e intensifica mis pasiones.
Quisiera que lloviera de forma sempiterna,
quisiera embriagarme de la magia de las gotas,
esas gotas que golpean los cristales,
como una sinfonía de ensueño.
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