Las paellas de los domingos de Marcos son famosas en toda la oficina: de conejo y de pollo, con sus gambas, una o dos cigalas por barba, verduras las justas, el arroz siempre en su punto, y al final una ramita de tomillo que le da un toque especial. La madre de Marcos, orgullosa, domingo a domingo, mira a su nuera de soslayo, sabedora de la suerte de la muchacha que se llevó esta joyita de hombre. Mientras tanto, María, indiferente a las miradas y a los soslayos, prepara mentalmente el menú para la semana que al día siguiente comienza.
|