Estos son dos cuentos escritos para responder a la invitación/desafío de ROSEBLACK de transformar un cuento clásico para niños en relatos de terror.
TRES
El hombre lobo corrió a guarecerse en su refugio. Todavía no era exactamente miedo lo que sentía (el miedo es una emoción que escasamente se experimenta cuando se está en la cúspide de la cadena alimenticia), sino más bien una especie de desconcierto al ver las habituales reglas de la cacería subvertidas: la presa perseguía al cazador.
Escondido entre las paredes de la cabaña que ocupaba cuando era hombre, aguzó su oído de lobo esperando oír señales de sus acosadores. Pronto distinguió entre los sonidos del bosque el ronco jadear de las bestias que lo seguían. Parecían despreocupados de hacer notar su presencia. Esto si consiguió hacerle erizar el pelaje del lomo. ¿No sentían ningún tipo de temor hacia él? ¿No esperaban algún tipo de emboscada? Corrían directamente en su dirección, gruñendo y aplastando las hojas con sus cuerpos pesados y rechonchos.
Se asomó a la ventana con el hocico entreabierto y la baba cayendo de sus dientes fuertes y poderosos. Un estertor de rabia mezclada con temor escapó de sus pulmones cuando notó tres figuras oscuras y de ojos brillantes observándolo desde el linde del bosque a la luz de la luna.
- ¡Sal lobo! – Una de las figuras se adelantó mientras las palabras surgían cavernosas de su interior- ¡Sal o derribaremos tu casa por tratar de atacarnos!
- ¡No! ¡Tendrán que intentarlo! ¡Ustedes son sólo unos malditos cerdos! ¡Sólo comida, alimento!
- Te equivocas lobo…-Casi podía adivinarse el esbozo de una risa burlona en los gruñidos satisfechos del animal.- Somos más que eso…- Añadió con un tono horrible y sobrenatural.
-¿Qué? ¿Qué otra cosa pueden ser…? – El hombre lobo sintió el corazón agarrotado. Las últimas sílabas casi se transformaron en un gemido.
- ¿Crees tú que eres la única anormalidad en este mundo bizarro, lobo? Deberías recordar, si es que te lo enseñaron cuando eras hombre, que hace mucho tiempo, aquel que no podemos nombrar nos expulsó del cuerpo de un hombre y nos ordenó poseer una piara de cerdos y arrojarnos al vacío… Bueno, estos tres que ves aquí frente a tu puerta son los que sobrevivieron…
La comprensión se hizo luz en el cerebro del lobo.
- ¿Legión…? –Susurró.
- Si. Y si no sales soplaremos y soplaremos hasta derribar tu casa…lobo…
El bosque se paralizó de terror con el aullido prolongado y lastimero que surgió de sus profundidades.
DURMIENTE
El príncipe se bajó de su caballo y corrió a los aposentos de su amada. La encontró allí, tendida, durmiendo el sueño sin sueños. Estaba decidido a cumplir su misión. Descansaba en sus manos despertarla. Ella era la indicada para acompañarlo en su recorrido.
Se acercó despacio. No creía que quienes le habían hecho este mal estuvieran por ahí (un montón de cobardes), pero no era inútil guardar precauciones.
Cuando estuvo a su lado, contempló el rostro pálido y sereno. Estaba seguro que ella lo esperaba, que presentía su presencia a pesar de encontrarse en las brumas de la nada. Se alegraba de que quienes se la querían arrebatar no hubieran completado su cometido. Aún estaba a tiempo de regresarla.
Se inclinó lentamente y, suavemente pero con firmeza, retiró la estaca clavada en el pecho de su amante. Luego posó sus labios sobre los de ella y regurgitó en su garganta la sangre que había recolectado para revivirla.
Tan absorto estaba en contemplar el lento retorno de la mujer desde las tinieblas que no se percató de la huida aterrorizada de quienes pretendían capturarlo. No habían soportado la visión de su horripilante figura.
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