La tarde se va perdiendo a lo lejos
por la ventana se acerca el ocaso,
en tonos celestes, rojos y por si acaso
yo en mi sillón hundido en pensamientos,
de ese no sé, que quedó en suspenso.
como algo que se debía decir y no se dijo.
Tantos juramentos de amor jurados en silencio,
de tantos y tantos encuentros de besos robados
de decirnos una y mil veces mirando al eterno,
el amor es más fuerte abrazándonos ¿lo habías notado?
Y así tan de repente como si se borraran los entendimientos;
tu hacia el este encaminaste tus pasos, y yo en el oeste he quedado.
Se fue la tarde arrastrando al sol a su paso;
la larga y negra noche llega rodeada de su cortejo
de estrellas danzantes, a la luna llevan de la mano,
y para mí, mi pieza y sillón siguen en ese dolor eterno,
del dejar de existir, de apagar el dolor de ese peso
que me ahoga el corazón y me arrastra al averno.
Nomade |