Un suspiro basta
y la muerte presente te deja hueco,
te lleva lejos,
mientras el silencio
se come tus años
Y la melancolía
Baña tu cuerpo.
Palidez que duele,
quietud que paraliza al que respira;
a aquel que solloza
Sobre el propio reflejo
De lo que hemos de padecer.
Golpea la frente
lo minúsculo que somos,
parecemos un respiro
un grano de arena,
que solo sabe de la muerte.
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