Tenía la manía de andar espiando a través de las rendijas. Ella sabía todo lo que ocurre en la manzana. Quien viene y quien va. Y después lo comenta en la feria de la chismografía.
Sabía porqué las gemelas se vienen solas y a pie por la autopista.
Decía reconocer hasta en la sombra a una mujer satisfecha o cuando un orgasmo quedó pendiente.
Comentaba que su primo Anselmo usa esa gorra extravagante para taparse el peluquín, y que ese hombre, de hombre, sólo tiene el aspecto.
Cuando le preguntaban el motivo de porqué la señora María camina con las piernas abiertas, ella respondía sin inmutarse: “ Es que esa se está comiendo a dos po”
Pero en las tardes, cuando está sola frente al espejo, ni por más que se maquilla, no lograba taparse la vergüenza que la cubre.
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