Mi voz no quiere confesar
que su propia voz ya no es
la suya propia;
que su ruido negro ya no es negro
y que su gris silencio
ya no es silencio;
que la placenta derramada
gotea sobre mi cielo raso
que ya no es tan raso,
ni mío propio,
ni cielo mismo...
¡Rapsodia de Albatros!
¿Quien toca la diana en esta hora no temprana?
¿Qué dios de barro descubre
el Alma de mi Espada
sin entregarme a sus doncellas
Ivóreas, de Abenuz y Arisnegra,
y atrévese hundirme en los hollínes
de sus hogares cardenalícios?...
Piras de Fiambre
e Histeria
y Ultraviolencia...
Isla desierta
Hierba Silvestre
Antidogma y Ensueño...
Dios de Goma, Arena ó Sal,
repatria a mí el Enigma. |