Usted es mi paradoja.
No es el tiempo que pasa
ni cada cosa que pasa en el tiempo.
Usted se cuela en mis temores,
en mi involuntario espejo.
Percibirlo me de desasosiego,
como si fuera usted, mi fantasma,
mi aislamiento,
mi fobia,
mi recóndito complejo.
Usted querido amigo,
querido hombrecito misterioso;
usted es,
la sombra que habita en mí.
Por ello es que,
cada vez que advierto sus ojos,
o cada vez que evoco algo de usted:
Su aroma,
su andar,
su franca manera de ver el mundo;
Estoy recordando algo
de lo que alguna vez ambicioné ser…
-A su lado-.
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